El Mito Del Liderazgo

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Existe una idea errónea en nuestra sociedad acerca de lo que significa ser un líder.  Con demasiada frecuencia nos dejamos llevar por discursos elocuentes construidos para inspirar a las masas, o acudimos a la gente atractiva y carismática que nos llaman la atención desde el primer instante. Sin embargo, una vez que el entusiasmo inicial ha desaparecido y nos encontramos a solas con las realidades aparentemente mundanas de la vida y el trabajo, nos damos cuenta que el liderazgo conlleva algo más que las palabras y el entusiasmo.

Mientras que continuemos asociando la elocuencia y el carisma con el liderazgo efectivo, seguirá existiendo una gran parte de nuestra sociedad incapaz de considerarse a sí mismos como líderes.  Cuántas veces hemos escuchado (o dicho), “No estoy hecho para ser un líder.  El liderazgo es para los políticos o para aquellos que son más educados que yo o para los que se les ha dado autoridad para dirigir…” Mientras que este concepto erróneo es universal y cruza las fronteras demográficas, los hispanos en los Estados Unidos, en particular, tienden a perpetuar este mito ya sea por un equivocado sentido de baja autoestima o de una sensación de sentirse un poco fuera de lugar.  Esto tiene que cambiar.

Es cierto que no todo el mundo es elocuente y no todo el mundo es carismático, pero también es cierto que todos y cada uno de nosotros podemos ser líderes efectivo – de hecho, estamos llamados a eso. La razón es porque, independientemente de las características de liderazgo que podamos identificar, hay dos requisitos básicos que necesariamente deben estar presentes para que el liderazgo se pueda desarrollar: un sentido de misión y otras personas.  Todo lo demás sólo sirve para personalizar su propio estilo de liderazgo personal.  El liderazgo tiene que ver con las relaciones y un sentido de propósito – y eso es algo que cada uno de nosotros debemos tener en abundancia.

En cuanto al mito de que el liderazgo está reservado para unos pocos elegidos que han sido autorizados a dirigir, tenga en cuenta a personas como Martin Luther King, Mahatma Gandhi, la Madre Teresa y César Chávez.  ¿Qué autoridad formal tuvieron estos personajes históricos para actuar y dirigir de la forma que lo hicieron? Ellos no fueron elegidos como lideres gracia a su estatus o posición en la sociedad – sino todo lo contrario.  Tampoco fueron elegidos como lideres debido a su elocuencia o carisma.  La realidad es que eran personas normales como tú y yo, sin formación de liderazgo formal, pero con un profundo sentido de propósito y un grupo de personas para compartir y colaborar para el cumplimiento de ese propósito.

Algunas personas son líderes naturales desde nacimiento mientras que otras se forjan por las circunstancias.  Independientemente de dónde se encuentra usted en esa escala, sin embargo, hay algunas cualidades de liderazgo que todos podemos aprender para ser líderes más efectivos.  Aquí hay sólo algunos:

Superar las dificultades de manera positiva: En toda situación – bien sea uno jefe, empleado, o en nuestra propia familia – van a surgir situaciones difíciles. Nuestra capacidad como buen líder se manifiesta cuando somos capaces de buscar soluciones positivas. Insístale a los demás que no vengan con un problema sin que también vengan con posibles soluciones.

Buena comunicación: El ser líder requiere que tengamos un buen sistema de comunicación. De nuevo, esto nos afecta en todos los aspectos de nuestras vidas tanto profesional como personal. Tenemos que poder comunicar claramente nuestras ideas y nuestra visión. También tenemos que ser sensible a la manera que el otro pueda interpretar nuestras palabras.

Iniciativa propia: Un buen líder sabe lo que tiene que hacer y es responsable por su trabajo. No depende de que alguien le recuerde lo que tiene que hacer.

Existen muchas otras cualidades de un líder efectivo. Lo importante es reconocer cuales son las cualidades que le corresponde a usted y como puede mejorar. Reflexione en sus cualidades como líder. Piense en la manera que usted conduce sus relaciones personales y profesionales. ¿Cuáles son sus puntos fuertes y cuáles son los débiles? ¿Usted le busca soluciones a los problemas del día de manera positiva? ¿Usted se comunica de manera clara y positiva con sus empleados o compañeros, o con sus familiares? ¿Tiene usted iniciativa propia o necesita que le den dirección constante? Escoja una de estas tres áreas y hoy mismo comience a trabajar en ser mejor líder.

Quizás no estemos llamados a dirigir las masas de gente y cambiar el mundo de la misma manera que Martin Luther King, Gandhi, Madre Teresa y César Chávez lo hicieron, pero estamos llamados a ser líderes efectivos en nuestras comunidades, nuestros lugares de negocios y nuestra familias adoptando un sentido de propósito y de manera positiva nutriendo nuestras relaciones.  Ya con eso, como resultado, el mundo de forma automática será un lugar mejor.