El Escándalo De La GSA Nos Puede Afectar

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El departamento federal de Administración de Servicios Generales (GSA) ha estado bajo escrutinio intenso del Congreso durante las últimas semanas debido a un informe escandaloso que la agencia gastó más de $823,000 en una conferencia para 300 empleados en Las Vegas en octubre de 2010.  Posteriores investigaciones revelaron una historia de malgasto y conducta inapropiada.

Un reporte publicado el 02 de abril de 2012 por la Oficina del Inspector General de la GSA, encontró que “muchos de los gastos en esta conferencia fueron excesivo e innecesarios y que en muchos casos la GSA no siguió las leyes federales de contratación, ni su propia política de gastos aprobados para conferencias.”  Algunos de los costos asociados con la conferencia incluyeron cientos de miles de dólares en excesivos viajes antes de la conferencia, comida y otros gastos de hotel, así como contratos para “adivinos profesionales,” payasos y una presentación para equipos de $75,000 que incluía armar bicicletas.

Además del despilfarro, el informe reveló que la GSA “no actuó de acuerdo con las normas de contratación en muchas de las compras asociadas a la conferencia y malgasto el dinero de los contribuyentes que pagan impuestos.  Acciones de la GSA incluyó la divulgación de la propuesta y precio de un competidor a un contratista favorecido y la adjudicación de un contrato de $58,000 a una gran empresa, en violación del requerimiento de utilizar a pequeños negocios.”

En una declaración después de los informes iniciales del escándalo de la GSA, el jefe de gabinete, Jack Lew, dijo: “Desde su primer día en el cargo, el presidente Obama dejó en claro que las personas que sirven en su administración son los guardianes de la confianza del público y que el servicio público es un privilegio.  Estaba indignado por el gasto excesivo, las negociaciones inapropiadas con los contratistas y el desprecio de dólares de los contribuyentes.”

En actualidad, esta afirmación sólo sirve para poner en duda la capacidad de la Administración de Obama para gestionar el gasto público a nivel nacional.  En una de las cuatro audiencias de las comisiones del Congreso la semana pasada, se utilizo una gráfica para mostrar la diferencia en el lo que gastaba la GSA bajo la Administración Bush ($689 millones entre 2007-2009) y la Administración de Obama ($ 3.83 mil millones entre 2010-2012).  En la audiencia el 16 de abril, el director de la Comisión de Supervisión y Reforma Gubernamental, el representante Darrell Issa (R, California), dijo:  “Lo que ha salido a la luz tras las actividades de la GSA debería hacer reflexionar a cualquier persona que se ha opuesto a reducir el tamaño y el gasto del gobierno.”

En sí, estas instancias de malgasto y conducta inadecuada son suficientes para cuestionar el papel de cualquier agencia federal y de sus procesos – especialmente a raíz de la peor recesión económica desde la Gran Depresión – pero lo que hace esta situación aun más desagradable es el hecho de que este flagrante abuso de la responsabilidad fiduciaria y desprecio total al contribuyente, fue el resultado de la GSA.  ¿Por qué?  Porque eso es exactamente lo que la GSA fue creado para prevenir.

GSA fue establecido por el presidente Harry Truman el 1 de julio de 1949, para simplificar el proceso administrativo del gobierno federal - en otras palabras, para hacerlos más eficientes y fomentar un gobierno eficaz, sostenible y transparente para el pueblo estadounidense.  La GSA consolidó a varios departamentos, incluyendo la Administración de Edificios Públicos, la Oficina de Abastecimiento Federal y la Oficina de Administración de Contratos, en una sola agencia federal encargada de la administración de los suministros y la disponibilidad para los lugares de trabajo para los empleados federales.  Hoy en día, a través de sus dos oficinas más grandes – los Servicios de Edificios Públicos y el Servicio Federal de Adquisiciones, la GSA ofrece espacio de trabajo a más de 1 millón de trabajadores federales civiles y facilita la compra de bienes y servicios calificados de vendedores comerciales.

Ahí está la relación entre el beneficio que la GSA se supone que ofrece al gobierno federal y a dueños de pequeños negocios como usted y yo.  A la vez que la GSA nos ofrece acceso directo a una amplia gama de servicios del gobierno, también conecta a las agencias federales con las pequeñas empresas que buscan vender al gobierno federal.  En la actualidad hay miles de pequeñas empresas, incluyendo muchas compañías hispanas, que tratan con el gobierno federal a través de la GSA - por lo que las declaraciones que se escucharon en el congreso la semana pasada, como la realizada por  Rep . Jeff Denham (R, California), me llaman la atención: ”estoy dispuesto a recortar de forma sistemática a la GSA hasta el punto que pueda cuestionar si la GSA es necesaria.”

No creo que la eliminación de la GSA es aún una posibilidad remota en este momento, pero la agencia se merece todo el escrutinio que ha estado recibiendo en las últimas semanas.  Lo que la agencia necesita es ser cortado a la medida.  Al igual que todas las agencias federales, mientras más pequeña es, mejor.  Si la GSA fuera fiel a su doctrina de administrar sus recursos con el mayor cuidado y sin desperdicio, entonces tendrá que soportar los cambios que ha traído sobre sí misma y que se merece. No hay lugar en ninguna agencia federal para el tipo de malgasto y conducta inapropiada demostrado por la GSA – especialmente la GSA de “no-desperdicio”.  Y no tenemos que pagarle a un adivino para saber eso.

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