Personas, Productividad y Ganancia.

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No hay nada como una emergencia para despertarnos y no hay nada como una recesión para que las compañías se centren en las cosas que realmente importan: las personas, la productividad y la ganancia.

Antes de la recesión, la respuesta contundente a la pregunta de lo que realmente importa en los negocios hubiera sido simplemente el bottom line o sea, la ganancia. No me malinterpreten, la ganancia es de suma importancia y es en muchos aspectos el indicador económico más importante del estado de cualquier negocio. Pero los negocios son mucho más dinámicos que simplemente el bottom line y cuando nos centramos exclusivamente en la ganancia, como hemos hecho durante décadas antes de la recesión, lo que nos queda es una distorsión de los negocios. Los billetes no van a comprar sus productos ni los de sus competidores. La gente lo hace. Son las personas que deciden utilizar sus dólares – ya sea con usted o con otro – y ha sido así desde la primera transacción comercial. Sus clientes son sus factores de éxito más críticos, ya que en última instancia, ellos deciden si usted permanecerá en el negocio o no. Lo mismo puede decirse de los papeles que la gente en su equipo juegan en el éxito general de su empresa. Si usted no puede manejar a la gente, va tener dificultades manejando un negocio. Así que dejemos de mirar la ganancia en el vacío como si fuera la única medida de un negocio. A pesar delo que digan los analistas de económicos, en los negocios existe mucho más que eso

Personas y Productividad:

El trabajo se ha convertido en dos cosas: las personas y la productividad. Cuando pienso en lo que implica administrar mi empresa hoy en día en comparación con hace cinco años, me doy cuenta de que todo lo que hacíamos antes de la recesión era un juego de niños. Casi todas las industrias se beneficiaron de las burbujas económicas de Wall Street; atrapados en la corriente de chorro de la abundancia hasta que el fondo se cayó. Los juegos de verdad empezaron en el otoño del 2007 cuando empezamos a experimentar los efectos de la crisis de las hipotecas subprime. Entre el 2008 y el 2011, miles de millones de dólares se perdieron en la bolsa. Miles de millones más destinados para el crecimiento, desarrollo y construcción fueron inmovilizados o retenidos. La confianza del consumidor cayó en picada. El desempleo se disparó. Casi todas las industrias sufrieron como resultado y, como siempre ocurre, la gente sufrió. Muchos todavía sufren.

Algunos economistas predicen que tomará una década o más para volver a los niveles de empleo que disfrutamos hace sólo tres años. Otros piensan que nunca llegaremos a esos niveles. Las empresas se ven obligadas a hacer más con menos. En otras palabras, una mayor productividad con menos gente. Se dice que la fábrica del futuro tendrá solamente dos empleados: un hombre y un perro. El trabajo del hombre es alimentar al perro. El trabajo del perro es asegurarse que el hombre no toque las máquinas. Si hay una cosa que los últimos años me han enseñado como dueño de negocio es que un futuro mejor no se trata de puestos de trabajo, se trata de la productividad. De lo contrario, acabaríamos con todos los tractores y les diéramos palas a todo el mundo para que todos puedan tener un trabajo. Y si eso no funciona, les quitaríamos las palas y les daríamos cucharas a aún más personas. Eso no es ser realista.

Lo que deberíamos hacer es concentrarnos en la calidad del talento que tenemos en nuestro equipo y el nivel de productividad que el equipo logra. ¿Cómo podemos crear más puestos de trabajo? Las empresas existentes deben primero ser más productivas con menos. ¿Por qué? Debido a que afecta positivamente la ganancia de la empresa que mencioné al principio de esta columna. El aumentar la productividad conduce a una mayor rentabilidad que a su vez conduce a la inversión y al crecimiento. El momento que las ventas lo justifiquen, las empresas comenzarán a contratar a más personas para satisfacer la demanda y generar más ingresos.

Mientras que continuemos concentrándonos en la ganancia, aprendamos del pasado y concentrémonos también en las personas y la productividad. De esta manera nos podemos quedar en el ámbito de la realidad de lo que significa dirigir un negocio a largo plazo.

 

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